martes, 23 de septiembre de 2008

Nada personal.

Se enamoró una hormiga de un payaso,
por hacerla reír tanto.

LA explicación (Sabemos de incongruencia y melancolia)

Lo que se halla en el borde de las retinas (en el acto de volver la mirada) es repetido; por la coincidencia de salpicaduras, por el amontonamiento de ingredientes humanos. Entonces, esto se amarra en los zapatos, entre la piel del pisoteado y el 'pisador' -entre pieles-. Se desengancha de los verbos ecuánimes.

Lo que se entiende, lo entiendes tú.
¿tú? ¿quién? ¿de donde vienes? ¿a qué te dedicas? ¿comes árbol? ¿hablas contigo? ¿con quién duermes? ¿qué hablas? ¿que dices? ¿lloras? ¿a donde quieres ir? ¿y los aviones de papel? ¿sabes algo de lagartos? ¡a mi no me gustan los gatos!

Y mi paso se da entre las panzas y esqueletos de mi edad, entre las grietas de una naranja perdida. Lo que se entienda será expulsado; será el crimen de los cobardes; mientras mueran taciturnas las bocas en su propio juicio de muelas, hasta encontrar LA explicación.